
La noche negra se torna en día gris. Día en el que la lluvia es protagonista y nosotros parte del escenario. Lago en calma de agua silenciosa, árbol de oscuras hojas y vieja madera. Tú y yo sentados espalda contra árbol, hombro junto a hombro, mano sobre mano. Suspiro en tus labios, dulzura en tu tacto. Tus palabras me acarician, tus miradas me hablan, mis manos escuchan tu piel. Ojos cerrados que inspiraban mis historias, imaginando leyendas, inventando cuentos, sintiendo poemas. Cartas que escribimos y que nunca leímos. Cartas que usé para hacerte flores de papel, que mirábamos juntos esperando a que crecieran. Flores que al final siempre dejábamos que la lluvia llevase al lago de aguas claras. Lago en el que nos mirábamos sonriendo, por el simple hecho de ser nosotros, tú y yo, juntos.
Akathorn
Akathorn
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