viernes 2 de abril de 2010

Sin título y sin palabras

Parece raro que yo, el frío y falto de sentimientos DemonDary, se encuentre escribiendo esta clase de redacciones (he utilizado muy mal la palabra artículo en muchas ocasiones, en vez de decir redacción, disculpas pido); pero así son las circunstancias, y no hay que olvidar que, ante todo, un blog es el mejor sitio para desahogarse y expresar los sentimientos más íntimos y personales.

Quiero expresar aquí mi más sentida felicidad al ser, afectuosamente, alagado por terceras personas, lo cual me motivó enormemente. Parecerá estúpido, pero a veces unas palabras sinceras hacen mucho por la autoestima y la percepción de uno mismo. Eran dos personas, conocidas y que considero amigos, pero sin una gran confianza o afecto como lo que se tiene sobre los grandes amigos. Éste fue el diálogo entre ellos, estando yo presente:

―Yo siempre lo he dicho, éste muchacho es un chico excelente.
―Tienes razón, siempre está ahí, te ayuda en todo lo que puede sin pedírselo y no te pide nada a cambio.
―Me estáis sacando los colores —interrumpí yo—, hay mucha gente así.
―Los colores no, Carlos, es la verdad tío.

No pude evitar dejar ver una sonrisa. Es increíble lo que pueden hacer un par de palabras bonitas sobre uno mismo, te hace ver hasta el mundo de otra manera. Ver que la imagen que tienen de ti es de ser buena persona, es bastante bonito. Tan sólo ese pequeño diálogo, sincero y explícito, puede eclipsar por completo todo ese montón de chorradas que cotillean a mis espaldas (que no son pocas), y que por desgracia no se pueden evitar, aunque sí ignorar. Supongo que es la consecuencia negativa de la gran ventaja que supone el hecho de vivir en un pueblo donde todos somos conocidos.

En efecto, he escuchado muchos alagos sobre mí, tanto a mis espaldas como delante mía, pero esa pequeña conversación, que noté totalmente sincera, me ha calado hasta el fondo.

Espero que no os sintáis nunca mal por esas cosas malas que dicen de vosotros, porque tan sólo son provocadas por la envidia y el afán de protagonismo, y que realmente veáis el valor y la relevancia de los buenos comentarios que vierten sobre vosotros, porque la autoestima hay que alimentarla.

2 comentarios:

  1. joas... entonces yo solo puedo escuchar 1 de cada 100 comentarios, porque sino me meto en una depresion xD

    ResponderSuprimir
  2. La palabra puede herir y sanar hasta límites insospechados..... son afilados cuchillos o dulces bálsamos para el alma, pues la piel la traspasan mucho más que una simple puñalada o una bala... Provocan un dolor que tarda el doble, el triple o cuadruple de tiempo en poder quitarse... sin embargo, el mismo poder tienen para elevarte, alejarte de todo lo negativo y mostrarte la belleza real de las cosas tal y como nunca antes imaginaste.... La palabra es muy potente y la usamos a la ligera en multitud de ocasiones.... Hay ejercicios esotéricos en los que durante todo un día o varios, se ha de dejar de hablar para que después la energía acumulada en el tiempo de silencio te permita construir escudos de protección energética o abrir caminos o senderos específicos.... Usar la palabra de forma consciente sabiendo la energía que mueves con ella se vuelve así en una práctica muy elevada y muy dificil de hacer.
    Me alegra descubras que muchos sabemos que realmente vales!!

    ResponderSuprimir