Me he decidido a crear un partido político, un partido que defienda la igualdad, la libertad y blablablablablabla. Unas y otras asociaciones me han dicho que sea justo con sus respectivos colectivos a los que defienden: gais (sí, se escribe así X_X), lesbianas, mujeres, jóvenes, etcétera. Así que llegué a un acuerdo: realizaré un examen a todos los pretendientes de formar el equipo de mi partido político, y cada cual se identificará con un número, así no sabré ni la edad, ni la orientación sexual, ni el sexo de cada uno, tratando igual a todos, sean hombres o mujeres, porque es un dato que desconozco. El examen preguntará sobre conocimientos, experiencias, idiomas, ideales, etcétera, de forma que quienes tengan una puntuación más alta es porque son más aptos para formar el partido. Después, me cogeré a mí mismo y a los 9 mejores del examen e inscribiré el partido con esos miembros, sin saber quienes son.
Hecho el examen, estos son los resultados: #1 #2 #3 #4 #5 #6 tienen un 10, #7 #8 #9 tienen un 9, y #10 tiene un 5. Así que inscribí, claramente a todos los que están entre #1 y #9, desechando a #10, porque ya que solo van a registrarse los 9 mejores, ese se queda fuera.
Estando ya inscrito, nos disponemos a recoger firmas para poder presentarnos, ya sabréis que hay que recoger miles de firmas en cada circunscripción (una de esas triquiñuelas que han hecho los grandes de siempre para putear a los pequeños). Sin embargo, me informan de que mi partido es ilegal, porque no cumple tiene paridad de género.
―¿¡Uve doble, te, efe!? —exclamé ofendido— ¿qué paridad ni mierdas? ¿de qué me estáis hablando?
―Es una de las normas para presentarse, tiene que haber dos de un género por cada tres del otro —informáronme—.
―¿Y qué sentido tiene eso? ¿Qué más dará?
―Es una medida para que las mujeres estén en igualdad de condiciones con los hombres y no haya discriminación.
―Ya... Pero si yo ni tan siquiera sé el sexo de los que he inscrito, que discriminación ni va a haber
Frustrado, no tuve más remedio que preguntar al que había realizado la inscripción, cuál era el sexo de cada uno, para cumplir esa estúpida norma. Resulto que #1 #2 #3 #4 #6 #7 #8 eran mujeres, y #5 #9 #10 eran varones. Tuve que desechar a una persona que estaba muy preparada por otra que estaba muchísimo menos, solo porque una era mujer y otro hombre.
Y aquí acaba la demostración práctica de la ley y creo que queda clara mi postura, que es que estoy en contra. Voy a explicarlo por si quedaba alguna duda:
Entiendo a la igualdad de género como igualdad de oportunidades, donde el género deja de tener significado. Ambos, un hombre y una mujer, deben tener las mismas oportunidades, sean lo que sean. Ello dará que en casos haya más hombres, y en otros casos haya más mujeres, no es más que una consecuencia normal de esa igualdad de oportunidades. Es como si consideramos que el rubio y el moreno son iguales, que lo son, y habrá veces que haya más rubios, y otras donde habrá más morenos. Desde mi punto de vista, la norma de obligar a que haya paridad es como reconocer que las mujeres tienen cierta inferioridad respecto a los hombres y hay que obligar su presencia a golpe de ley, al igual que se tiene que hacer con los comercios pequeños para protegerse de los grandes (limitaciones en los precios y horarios, por ejemplo).
Y está claro, mi punto de vista es que son exactamente iguales y es innecesario legislar nada, quienes sean mejores llegarán bien lejos en el partido, y quienes sean peores pues no, independientemente de su sexo.
Pues ya está, esta es mi postura, gracias por leerla, y un saludo =)