Muchos somos los que pedimos, o exigimos, tener derecho a toda la información posible sobre cualquier cosa: sobre quienes nos gobiernan, sobre lo que comemos, sobre lo que ocurre en el mundo... Es una de las grandes ventajas de Internet, que nos ofrece mucha más información y mucho más veraz que los medios tradicionales.
Pero luego nos encontramos con dilemas: ¿y si no queremos informarnos?